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Regresamos a sentarnos con todo el grupo como si nada hubiese ocurrido.
Alfredo me observaba y quise notar una sonrisa en su cara, pero pensé
que eran suposiciones mías. Nos despedimos todos, acordando estar más
en contacto vía teléfono o E-mail. Cuando Alfredo y yo nos disponíamos a
caminar, Víctor le preguntó qué planes teníamos para ese sábado, Alfredo
le dijo que posiblemente saldríamos en la noche a tomar algo y pasear.
Víctor preguntó si nos importaba que nos acompañase, pues estaba harto
de salir solo. Alfredo miró para mí y le dijo que por parte nuestra no
había inconveniente alguno. Quedamos citados a las 11 de la noche en un
bar que ambos conocían.
Regresamos a casa de Alfredo, muy agarraditos como siempre lo
hacíamos, casi provocando a la gente que al mirarnos lo hacía como si
les diéramos lástima, cosa que a nosotros nos encantaba y comentábamos:
" si ellos supieran".
Nos duchamos juntos, como de costumbre, aprovechando para frotarnos
el uno al otro todo nuestros cuerpos y así darnos placer. Cuando le
enjabonaba su polla me preguntó:
¿Cuál te gusta más la que tienes en tus manos ahora o la que tuviste
esta tarde?
Me quedé cortado en principio, pero le contesté que ambas me
gustaban.
Se sonrió y me dijo que le perdonara. Que él sabía que Víctor también
era bisexual y que se figuraba que lo ocurrido y que sólo de pensar que
se la estaba tocando en el baño, le había hecho ponerse muy empalmado.
Que cuando nos vio llegar sabía que se la había manoseado.
Le conté lo ocurrido y noté cómo se volvía a empalmar, me agaché en
la misma ducha y a la vez que acariciaba su pierna flaquita, comencé a
darle una mamada que a los pocos instantes precipitó en mi boca una
cantidad de leche grandísima, la que retuve, me levanté y le besé en la
boca traspasándole al menos la mitad de su propia leche que degustó con
placer, al igual que yo.
Salimos de la ducha. Él me secó, se sentó luego en el borde de la
cama y teniéndome en pié frente a él, se abalanzó sobre mis huevos,
besándolos, y chupándolos, intentando llenar su boca con ellos. Los dejó
y su lengua comenzó a recorrer mi corta pero dura polla, hasta llegar a
su punta que poco a poco se introdujo en la boca y succionó con fuerza,
casi haciéndome daño, pero a la vez dándome un gustazo como hacía tiempo
no me daba. Le avisé de que me iba a correr y chupó con mas avidez y
rapidez, lo que me supuso unas convulsiones muy fuertes que él notó. Le
llené su boca se agarró a mí poniéndose en pié y dándome en la boca mi
propia leche, me besó hasta los dos nos la tragamos.
Nos vestimos. Yo le visto a él y él a mí como de costumbre cuando
estamos juntos. Le apreté muy fuerte las correas de su aparato ,me
encanta hacérselo y a él no le molesta, pues nos excita ver luego como
está muy morada su pierna.
Como siempre y muy cogiditos los dos salimos y nos dirigimos al bar
donde habíamos quedado con Víctor. De esta forma y sin separarnos,
llegamos. Allí estaba Víctor sentado esperándonos, hizo ademán de
levantarse para saludarnos pero le puse mi mano su hombro impidiéndolo.
Me acerqué a él y le di un abrazo de amigo, aprovechando para al estar
cerca darle un beso en la mejilla.
Nos sentamos y fue Alfredo quien dijo:
Ya sabes lo que somos y lo que hay entre nosotros. Pero te diré que
no somos excluyentes, siempre y cuando participemos los dos. Víctor
contestó: Me encantaría pertenecer a vuestro "Club"
Alfredo y yo nos miramos y aceptamos de mutuo acuerdo.
Aquella noche se prometía larga e interesante.
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