por unos shorts, una playera, mis tenis y una gorra, para salir a correr un poco
en un sendero al aire libre... claro está que no es lo mismo correr 5 kilómetros
cada mañana en una caminadora eléctrica que hacerlo a la una de la tarde, al
aire libre y con una temperatura superior a los 30 grados y una alta tasa de
humedad... le di un par de vueltas al sendero... pasando los 4 kilómetros me
sentí extenuado y decidí caminar solamente el kilómetro restante...
Cuando estaba por terminar vi a lo lejos caminar hacia mí al muchacho de las
fotografías... se acercaba enfundado en un traje de baño rojo tipo short hasta
las rodillas... su pecho era sensacional... su cuerpo moreno y espectacular
musculatura lo hacían muy atractivo... una gorra y unos tenis blancos
acompañaban a la única prenda que portaba... efectivamente era David... me dio
mucha pena que me conociera en esas circunstancias, todo sudado y jadeando por
el esfuerzo realizado... no podía ni hablar... su sonrisa me cautivó... se
presentó ante mí y enseguida sentí como su mirada me revisó de arriba abajo...
ahí estaba frente a él, el protagonista de las aventuras que tanto había
leído... aquel con quien había soñado satisfacer sus más íntimas fantasías...
menos mal que él estaba en condiciones similares... acababa de regresar de guiar
a unos turistas españoles en el descenso del Río Pescados... también estaba
sudado y extenuado... sus tenis llenos de lodo...