Seguramente alcanzaba los 16 centímetros y era de un ancho arriba de la
media… saqué aquella verga ensalivada de mi boca y le pedí al muchacho que se
recostara un poco en la cama… comencé entonces a lamer cada uno de sus huevos…
sus pelos se enredaban con mi lengua… entre la fuerte lluvia que caía, solamente
podía oír los gemidos que el muchacho daba cada vez que mi lengua se acercaba a
sus huevos… se movía sin control… no encontraba acomodo… bajé lentamente a lamer
justo debajo de los huevos en donde comienza el camino de pelos hacia el culo…
apreté mi lengua contra esa delgada zona de carne… David gimió más fuerte… mi
lengua, completamente ensalivada comenzó a recorrer dicho camino… el muchacho
estaba rendido al placer… los gemidos se convirtieron en un jadeo constante… mi
lengua llegó a su culo y comencé a chuparlo… David jadeaba sin control… se movía
constantemente…
Mientras yo solamente le chupaba el culo buscando penetrarlo con mi húmeda
lengua… oooohh… ahhhhh… ahhhhhh… ohhhhhh, eran las expresiones que salían de la
boca de David… yo chupaba y lamía aquel prieto esfínter… metí la punta de mi
lengua en su ano y rápidamente David soltó un grito de placer… Ayyyyy… ¡dale….
dale!.... me ordenó con voz entrecortada por el placer… seguí mamándole el culo
por espacio de un par de minutos y lentamente regresé a sus huevos… aquella
verga se veía imponente… completamente erecta… humedecida por mi saliva y un par
de grandes gotas de semen que salían de la uretra… miré a David, recostado en la
cama… su mirada de placer y lujuria lo decía todo… se mordía los labios… sin
decir palabra alguna comencé a mamarle de nueva cuenta la verga… ahora una
chaqueta con la boca… sin manos… mi boca se tragaba aquella rica verga… la punta
de su verga llegaba a mi esófago…