LUCIANO, MI ALUMNO Me fui ensartando en su mástil, era tan grueso que me costaba mucho, empujé y entró todo lo que faltaba de golpe, Empecé a moverme, veía como el chico se entregaba al placer cerrando los ojos
Habían pasado más de dos años que yo no daba clases en esa escuela, por razones
económicas me había ido a trabajar a una más alejada. El último curso que tuve
allí fue un quinto año mixto, allí conocí a Luciano.
Él tenía 18 años y realmente era hermoso. Tenía un aire árabe que me enloquecía
cada vez que lo miraba, medía cerca de un metro ochenta y tenía un cuerpo
trabajado que hacía imposible no mirarlo. Mientras fue mi alumno sólo teníamos
un trato formal. Al final de ese año me marché del colegio y no lo volví a ver
hasta tres años después. Estaba yo en el tren rumbo a la universidad donde
trabajo actualmente y se me acerca un chico precioso: "Hola, profe". Era
Luciano. No lo podía creer, estaba mejor que antes. Empezamos a hablar y me
comentó que estaba estudiando matemáticas en la universidad donde yo trabajaba,
así que compartimos todo el viaje y arreglamos para volver juntos.