FUSION DE TANGO Y MALBEC Aprendieron la diferencia entre tener sexo y hacer el amor. Supieron que era posible pasar el día en la plenitud del vigor sexual con la persona adecuada
A
sus 28 años sentía que tenía el mundo a sus pies. José Ignacio era uno de los
principales ejecutivos chilenos en Buenos Aires. Qué más podía pedirle a la
vida: un departamento increíble sobre Av. del Libertador, un deportivo del año y
un trabajo que para muchos podía ser envidiable.
Siendo un gran deportista, su pasión era recorrer en bicicleta cada palmo de esa
ciudad que iba sintiendo día a día más propia, enraizándose entre los adoquines
de sus barrios y sintiendo la pasión del porteño por la vida, con sus altos y
también con sus bajos.
El ejecutivo era de sangre mediterránea, siendo un perfecto espécimen de su
fenotipo: alto, moreno y de tez mate. Su alto nivel de testosterona le
garantizaba una interesante cantidad de pelo en su cuerpo formando un diseño que
realzaba su masculinidad, y una libido que sobrepasaba lo razonable.