Lo cierto es que al poco rato de estar apoyado en la baranda del balcón del
primer piso pasó por detrás de mí un muchacho apenas más alto que yo, y como
quien no quiere la cosa me apoyó su bulto, que ya se sentía duro, al pasar, ya
que entre el culo y la pared me aseguré de no dejar demasiado espacio. Se apoyó
él también en la baranda, a mi izquierda.
Nos miramos un instante, y luego empezó suavemente a acariciarme el brazo.
Acercó su mano un poco más y siguió dándome caricias en el abdomen, hasta que
moví mi brazo derecho para acariciarlo por la espalda y de pronto me apretó
contra su pecho.
Empezamos a besarnos y a meternos manos por todos lados. Al instante me percaté
que tenía una pija bastante grande e introduje la mano dentro del pantalón sin
desabrocharlo. Así duré unos… cinco segundos. En seguida me agaché, saqué el
generoso miembro y me lo comí de un solo bocado. Era recta, medía unos 19/20
cm., y tenía una cabeza redonda casi perfecta. Estaba riquísima.
Me la metía hasta el tope de mi garganta y luego la iba sacando despacio,
mientras con la lengua jugueteaba todo a lo largo de esa tremenda pija. Y lo
masturbaba mientras le chupaba los huevos. Se la devoré hasta que la mandíbula
dijo basta, y apenas me puse de pie para besarlo el tipo me dio vuelta, tomó
lubricante (de los preservativos) y me untó. Yo me encorvé ligeramente y le
acomodé la punta a la entrada de mi pequeño orificio.