PAREJAS GAYS
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El se sentó en el borde de la cama y me pidió que yo me sentara sobre su pene. Acepté con la condición de que luego sería mi turno nuevamente.
Parado entre sus piernas y dándole la espalda, comencé a bajar lentamente, él mantenía su pene tomado de su mano, apuntando mi ano; entonces al llegar y hacer contacto hice una leve presión; Él me tomó de las caderas y me bajaba aún mas, por lo que se me hacía difícil frenar la entrada de ese miembro, gordo y caliente. Comencé a sentir un poco de dolor y se lo hice saber, entonces me propuso cambiar nuevamente de posición, esta vez yo acostado de lado en la cama y él por detrás.
Nuevamente me lubrica el ano y recuesta su pene, esta vez entró un poco mas y con cierta facilidad, él con su diestra tomó mi pene y comenzó a moverse, esto me excitó y gustó mucho, por lo que permití que durara sabiendo que luego sería mi oportunidad.
No paso mucho tiempo hasta que sentí que sus movimientos eran mas intensos y profundos, me dolía un poco, sentí unas contracciones en mi ano y entonces él se detuvo y retiró, había acabado dentro de mi.
Entonces le recordé que este era mi turno; él permaneció un rato recostado recuperándose, luego retomo su posición inicial, de perrito, y yo me coloque de pié detrás de él, apoyé la punta de mi pene en su ano y comencé a presionar, estaba cediendo muy poco, yo seguía insistiendo pero no resultaba fácil, es entonces cuando nos tocan a la puerta.
Apurados y nerviosos, como locos nos vestimos, para él resultó ser mas fácil ya que se puso un mono de ejercicio encima, yo me puse los interiores y pantalones de una misma vez y me calcé como pude.
El abrió la puerta, era su papá, no recuerdo que excusa le dio, pero inmediatamente salí de su habitación y bajé por las escaleras hasta la puerta principal, allí me terminé de arreglar la camisa y nos despedimos, él se quedó en su casa y yo caminando a la mía sentía algo pastoso y húmedo entre mis nalgas.