Hombres negros y jovenes anal
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Le comenté que yo esa noche salía temprano del lugar, puesto que una amiga
pasaría por casa para hacerme una sesión de masajes. Le propuse que viniera
conmigo, y si mi amiga quería, nos enfiestábamos los tres. Él aceptó de
inmediato.
Ya en casa, le dije que se pusiese cómodo mientras yo me daba un baño.- me
preguntó si podía mirar algunos videos que estaban al lado de la TV, y yo le
dije que sí, pero que tuviese cuidado porque en esas cintas había de todo. Me
reí y me metí al baño. Desde el ojo de la cerradura observé como el chico ponía
un video y se sentaba en el sillón frente al televisor. Cómo lo había imaginado,
era una porno gay, una de la serie de Bel Ami, y en la pantalla aparecía Paulik
serruchándole el orto a un amigo rubio. Era una muy buena escena. Obviamente, mi
idea marchaba a la perfección, desde el baño llamé por celular a mi amiga, y le
dije que los masajes los dejábamos para otro día.
Y me entré a duchar. Tardé lo suficiente como para dejar que la película hiciese
el efecto esperado en Diego. Salí del baño con unas bermudas y una remera, y al
ver el televisor, me hice el sorprendido y le dije al chico: "¡Ah...descubriste
a mis amigos..jajajaja... esos sí que no tienen problemas...mirá como gozan!".
Diego me contestó que nunca antes había visto cine gay. Y yo notando la
inflamación de su bulto le dije " se ve que te gustó...y mucho". Diego se
sonrojó e inmediatamente cambió de tema preguntándome por mi amiga, le dije que
ahora la llamaría para ver que había pasado. Fui al dormitorio e hice que
llamaba por teléfono, le dije al chico que no contestaba nadie al celular, que
era muy raro. Diego puso cara de lástima y me dijo " qué lástima, justo ahora
que yo estoy tan caliente".
Entonces le dije que yo podía solucionarle ese problema, y arriesgándome más le
conté la verdad de lo de Walter. Diego escuchaba asombrado, pero su pija seguía
bien dura. Lo empujé tirándolo sobre mi cama y le levanté la remera para
chuparle un poco el ombligo, y esa hilera de bellos que nacen allí y se deslizan
hacia el tesoro que me esperaba entre sus piernas. Lo besé todo y le pasé la
lengua por todo el pecho, las axilas y las tetillas. Le desabroché los jeans que
traía puestos