m. Yo no sabía que hacer, el verlo desvestirse había ocasionado una buena erección de mi verga la cual no difícilmente se podía ocultar. Inmediatamente su lengua se hizo dueño y señor de mi agujero que deseaba intensamente ser penetrado por su gruesa verga. Hablamos del exceso de trabajo que tenía y como me estaba matando el estrés. Así quedamos un momento, en silencio pensando en todo lo maravilloso que me acababa de ocurrir. Como de costumbre, se me hizo tarde en el trabajo y el tremendo tráfico no ayudaba. |