En ese momento no podía contar las personas que había, por las voces y las manos suponía que unas 6. Mientras caminaba hacia mi casa me sentí mas puta que nunca, pero es que yo siempre he sido una puta feliz. Acerco su mano a mi cara para acariciarme la mejilla. Aunque no pudiera verlo, podía sentirlo todo. Mira esas caderas, que bien se marcan sobre el vestido. No se como es el vestido que me puso, no se su color ni sus adornos, solo que se que es de tirantes, con un gran escote, a medio muslo y con mucho vuelo. |