¿Irás mañana a tomarte una copa al bar? – su voz sonaba ronca y caliente. Caminé hasta un pequeño parque y me senté las piernas apenas me sostenían, sentía un intenso ardor en mi sexo y mi vientre temblaba sin control. ¿Esto ha sido para compensar lo de mañana?No, te aseguro que no, me apetecía hacerlo y lo he hecho. Lo encontré grande y erecto, un orgasmo me hizo rechinar los dientes mientras mi cabeza se vencía hacia atrás y me mordía la lengua para no gritar de placer. No se que decir – contesté. ¿Iré? – le contesté¿Sin nada? –Solo con el vestido, pervertido – bromeé – bueno, tengo que irme. |