Esos propietarios particulares de esclavos suelen ser gente enormemente atractiva e interesante. Una de las cosas más divertidas es observar a los instructores procedentes de todos los rincones del mundo. Es un espectáculo tan divertido como los que proponemos a nuestros clientes en El Club. También produce un placer especial ver en las subastas a los multimillonarios que tienen un instructor o instructora personal en sus mansiones o casas de campo, y que se permiten el lujo de adquirir esclavos para su disfrute personal. Reconozco a un instructor en cuanto lo veo. Un buen instructor averigua lo que desea acercándose a un esclavo y agarrándolo bruscamente del pescuezo. |