Llevaba un sencillo vestido sin mangas que dejaba al descubierto unos brazos fuertes y unos hombros torneados. En un principio, mi idea fue la de ir sólo al baño, retocarme el maquillaje, y reunirme de nuevo con el resto del grupo en el recibidor. No quería que el hilo se rompiera y Helena se pusiera rígida de nuevo. Sin yo notarlo se habían sentado algo separados de nosotros y por su lenguaje corporal se apreciaba con facilidad cuanto se deseaban. Al final, nos acostamos un rato los cuatro. Y, por último, si tienen alguna historia que quieran compartir conmigo, por favor envíenmela por éste correo. |