Le indiqué que no la penetrara de inmediato. Bueno, si les gustó el relato escríbanme por esta misma vía. Ese palo me entró hasta los testículos, sin asomar absolutamente nada fuera de mi cuca. Entre tanto, Alberto y Helena coqueteaban abiertamente. Hacía rato que quería que me lo hiciera bien duro, y él también quería probarme, pero habíamos llegado a un acuerdo tácito de goce profundo, y lo íbamos a cumplir a cabalidad. Ese palo me entró hasta los testículos, sin asomar absolutamente nada fuera de mi cuca. |