Mi madre llamó para decirme que no iba a ir a comer, así que nuestra vecina se ofreció para que comiese con ellas. Mi madre me preguntaría más tarde porqué lo había hecho, yo le dije que algo me sentó mal y vomité sobre ellas en la siesta. Le debió hacer gracia pues se rió y me dio un beso de premio. Películas porno, revistas y demás guarrerías me hacían disfrutar de mi pasión privada. Pasaron un par de horas y comencé a aburrirme, el juego era muy difícil y no conseguía pasar de una pantalla, fue entonces cuando ella me dijo que quería hacer pipí, así que le indiqué donde estaba el baño. ¡Ah es por eso, bueno y no pretendía. |