|
Marcos se inclinó hacia mí, me miró fijamente con sus
ojos azules, volviéndome loco en una mezcla de regocijo y
desesperación.. y luego empezó a besarme, su boca exploraba la mía
mientras acomodaba su pene en mi ano, para marcarlo como un fierro
caliente a una res. Mientras su boca posesionaba mi boca, su verga se
deslizaba poco a poco dentro de mí, causándome dolor matizado de placer,
placer que se hacía más grade a cada segundo. Cuando toda su virilidad
estuvo totalmente forrada por mi cuerpo, Marcos dejó de besarme, se
irguió sobre mí y empezó un mete y saca lento pero profundo, que le
robaba gemidos a mi boca y espasmos a mi cuerpo; mientras, mis manos se
aferraban a su cintura y espalda para no dejarlo escapar de mi cuerpo.
Nuevamente estaba dentro de mí, explorando los adentros de mi ser, que
él mismo se había encargado desvirgar la noche anterior. La verdad lo
sentí como si fuera UNA SEGUNDA PRIMERA VEZ, porque fue más especial...
había más sentimiento... más deseo... deseo conciente e inconsciente.
Después de un rato con su mete y saca, Marcos se
tumbó sobre mi cuerpo, pasó sus manos por debajo de mis hombros,
poniendo sus manos debajo de mi cabeza. Y así me aferró a su cuerpo, sin
dejar de penetrarme con movimientos más fuertes y firmes, volviéndome
loco de placer. En esa posición, mi verga quedo atrapada entre su
abdomen y el mío, y con nuestro sudor a manera de lubricante, mi pobre
pene era friccionado por nuestros cuerpos; mientras, Marcos no dejaba de
penetrarme, mi corrida estaba cerca y se lo deje saber entre mis
constantes gemidos.
- "Maarcos... aaaahhhhh... me venng... me vennngooo..."
Yo estaba a punto de correrme pero el tenía otros deseos.
- "Nooogg... lo hagas... uuummmm... aguantaaaa... No
dejes que este... momento... sea tan cortoooo... aaahhhh... resiste..."
Él me suplicó suavemente al oído que resistiera, que alargara el momento
y yo traté de complacer su petición; milagrosamente pude contener mi
corrida pero no seria por mucho tiempo.
- "Marcosss... yaaaaa no aguanto... aaaahhhhgg...
uuummmm... Marrrr..." Yo le suplicaba pero el no cedía, me pedía que
hiciera milagros conteniendo mi corrida.
- "Vamos... resissste... aguantaaaaa" Yo con mucha
dificultad trataba de resitir, porque quería complacer a Marcos sobre
todas las cosas... y el maldito se aprovechaba de eso para torturarme.
Me pedía que aguantara, pero el no me daba tregua, su envestidas eran
firmes y constantes, me besaba en la boca, luego el cuello y en
ocasiones se hundía entre mi hombro y cuello para apoderarse del lóbulo
de mi oreja, todo eso unido a la imagen de su cara sumida en placer, sus
mechones de cabello húmedo, su aliento, sus gemidos y su voz
entrecortada.
- "aaaaaahhhhhh... Thoooooomaaaaaas... aaaahhhhh...
aaahhhggg... ooooohhhhh..." De repente Marcos se irguió sobre mí, y
luego se hundió en mi hombro. El muy hipócrita se estaba corriendo antes
que yo (y era él quien me pedía que resistiera). Los espasmos de Marcos
se trasmitían a mi cuerpo y el eco de sus gemidos entraron a mis oídos y
se expandieron a todo mi cuerpo hasta llegar a mi pene, a mi culo y mi
próstata, en donde se unieron a los espasmos de Marcos, para hacerme
estallar de placer.
- "aaaahhhhhh... ahhgg... aaaahhhhh... Maaarrcoooos...
aaaaaaaahhhhhh..." Nuestros cuerpos se estremecían juntos, como
bailando... bailando de placer, mientras nuestros gritos, gemidos y
jadeos llenaban mi habitación como la indiscutible prueba de placer...
del placer entre dos hombres que se aprecian y atraen... |