|
Cuando entre al cuarto, Cintia ya estaba en ropa
interior. Me sentía estúpido, porque estaba nervioso, como si fuera la
primera vez que intimaría con una persona. Me senté en la cama, de
inmediato me empezó a besar en la boca mientras sus manos jugueteaban
con mis tetillas y ombligo... y a pesar que mi cuerpo empezaba a
responderle a aquellas caricias, la detuve. No me sentía a gusto, no
quería hacer eso ... no así.
- "Lo siento, eres lindísima... pero no quiero hacer
esto contigo... a penas y se tu nombre... no me malinterpretes, estas
rebuena, pero no quiero... no asi"
- "Eres relindo...", me dijo, mientras me tomaba la
cara con sus manos, luego me sonrió y empezó a vestirse. Yo estaba
apenado y le repetía varias veces que me perdonara, pero ella sólo me
miraba y me sonreía dulcemente.
Ella salió del cuarto y yo me quede sentado en la
cama, apenado... muy apenado.
- "Oye, él chico esta rebueno, pero esta
indispuesto... es muy tierno y tu lo quieres corromper con tus malas
costumbres... Ahora quede prendida... así que tendrás que ir a buscarme
más tarde para que me "apagues"... ciaoooooo" Le escuche decir a Cintia
que hablaba con Marcos, éste, al parecer no tuvo tiempo de reaccionar,
porque Cintia cerro la puerta y se fue. Mi vergüenza creció más, ahora
tendría que enfrentar a Marcos y explicarle porque la rechacé... y yo a
penas conocía mis motivos.
- "¡Hey!, ¿que pasó...? ¿cómo que indispuesto?" Me
dijo Marcos entrando a mi cuarto, yo sólo veía el piso.
- "Respóndeme... ¿indispuesto?... ¿te puedes imaginar
lo que Cintia puede estar pensando de ti en estos momentos? ¿te
imaginas?" Su voz sonaba alterada, él estaba enojado y eso me molestaba.
- "A mí no me importa lo que este pensando... tu la
traes a mi casa, sin decirme nada, para que yo la coja y ella lo
aceptó... yo también tengo cosas que pensar de ella ¿no crees?... y
acaso piensas que soy un animal que anda revolcándose con lo primero que
le abre las piernas..."
- "¡Que descarado eres!, ¿ya se te olvido el
maratonista? ¿a él si lo conocías?"
- "Eso fue diferente... yo... no sé, yo..." La verdad
no sabía ni que responderle, la situación empezaba a caldearse, era la
primera vez que discutía con Marcos.
- "Diferente, ¿por qué?... ¿por qué era un chico?" Su
voz estaba alterada y eso me dolía, pelear con el me dolía mucho, era mi
amigo... no quería perderlo, así que trate de calmarme.
- "Es diferente porque esa noche fue diferente,
aunque fue una situación forzada... fue más espontáneo. Contigo fue
igual, fue algo que simplemente surgió, me deje llevar por mis
instintos... ¿pero esto?, traer una chica para que me acueste con ella
de buenas a primeras... no me parece... ¡y si!, me sentí indispuesto...
me siento indispuesto" Esa fue mi excusa, aunque no estaba tan
convencido.
- "¿Tus instintos?... porque mejor no dices que te
gustan las vergas" Él estaba realmente enojado, y yo no entendía... él
me había dicho que no había ningún problema si resultaba que en verdad
me gustaban los hombres... y ahora me estaba reclamando por eso... por
ser gay.
- "Si es así, ¿por qué estas molesto?, tu me dijiste
que no tenías problemas con eso" Su cara mostraba desconcierto, como si
se hubiera dado cuenta de algo. Yo continuaba sentado en la cama.
Mientras él se quedó en silencio y salió de mi cuarto... se estaba
hiendo y yo no había terminado aun. Lo seguí hasta la sala, donde lo
detuve, tomándolo del brazo... empecé a repelarlo con toda la ira,
decepción y tristeza que sentía en ese momento.
- "¿Por qué te vas?, aun no hemos terminado con esta
discusión. Di que te molesta que sea gay... admite que eres un
hipócrita... esta tarde me decías que no había problema, que seguiría
siendo tu amigo... pero apenas lo confirmaste demostraste lo que
realmente eres... un maldito hipócrita y cobarde... un cobarde porque
huyes de mi, me imagino que debe darte terror que las personas se
enteren de que eres amigo de un mendigo puto, ¿verdad?... y que sepan
que tu también le entras a lo mismo... ¡"omnívoro"!... ¡omnívoro mis
pelotas!... Yo podré ser todo lo puto que quieras, pero al menos lo
admito... y no me ando con justificaciones estúpidas como tu... Vamos
admítelo, admite que eres igual que los deparados a quienes te les
vendías... Admítelo... admítelo..." Marcos me interrumpió con un
movimiento rápido, me tomo por los hombros... se quedo viéndome por unos
segundos, con una mirada enardecida, en ese momento pensé que me tiraría
al suelo. |