Chicos . Hombres . Chicos gay que se encuentran con hombres .
Llegué al hotel como a las 3:00 p.m. de acuerdo a la cita que teníamos y me
recibió muy cálidamente en su habitación. Se veía algo cansado por la semana de
trabajo, pero de muy buen ánimo. Calculo que Jorge (así lo llamaré) tendría unos
50 años y por lo visto muy bien vividos.
Me invitó a tomar un whisky, el cual acepté de muy buena manera, ya que es lo
único que tomo y sabía que me calmaría los nervios que tenía. Empezamos a
charlar sobre el trabajo, como le había parecido la ciudad, de nuestras familias
y poco a poco llegamos al tema del sexo. Me preguntó el por que de mi
"curiosidad" y le contesté que deseaba tener conocimiento, sentir lo que era
estar con otro hombre y que yo fuese el activo, aunque de acuerdo a como se
dieran las cosas pasaría a ser pasivo. De inmediato se levantó de su silla y me
invitó a pasar a la habitación para que estuviésemos más tranquilos en la cama.
Allí nos acostamos, seguimos charlando y poco a poco él empezó a acariciarme. Me
sentía muy bien ya que lo hizo de una manera muy agradable. Empezó a quitarme la
ropa y lo mismo iba haciendo con la suya. Ya cuando me tuvo desnudo, en su cama
y a su disposición empezó a besarme por todo el cuerpo, aunque cuando trató de
besarme en la boca, no lo hice y él muy tranquilamente siguió con el resto.
Cuando llegó a mi verga, la encontró al tope de su tamaño y procedió a darme una
de las mejores mamadas que he recibido. Siguió por todo el cuerpo el cual
devoraba con una sed de macho, la cual me contagió y empecé a sentirme muy bien.
Empecé también a acariciarlo y por lo que me pude dar cuenta, le gustó por que
su verga empezó a levantarse muy animadamente. Cuando terminó de besarme, se
acostó de espaldas y me dijo que me colocara encima de él, como la famosa
postura del misionero.