Me duele pero es fantástico. Busqué montones de razones para su falta de interés, creyendo en la presencia de otra mujer pero tras contactar con un detective para que me pasara informes de mi marido pude ver que no iban por ahí los tiros. Mi hijo me había pillado pero pareció no darle la mayor importancia a mi pequeño desliz pues al momento estaba hablando de otras cosas. Miré disimuladamente a través del rabillo del ojo y pude ver con regocijo el bulto que se apreciaba debajo del bañador de Jorge. Lancé un fuerte aullido al notar la entrada de aquel joven y vigoroso instrumento. Ahora me toca a mí. |