Redactora Jefe. El “prota” era un escritor y en la primera escena se liga una tipa…en una librería. Lo que me encontré, al despertar, fue con una tarjeta encima de los tres billetes. Onda (una emisora de radio). Esos pechos protuberantes que apenas eran sostenidos por un Wonderbra de lujo, duraron segundos bajo mi vista, porque con su mano, agarrándose a mi nuca empotró mi cara contra ellos sin apenas aire con el que respirar, solo el olor de una hembra en celo que pedía necesitada ser generosamente alimentada. “Seré capullo” – pensaba para mí… pero si el profesional soy yo, ¿Cómo es posible que esto se me vaya de las manos? Subí, diecinueve minutos después, no sin antes haber mirado el reloj una docena de veces y superado un momento de angustia pasajero en el que la puerta del hotel me atraía poderosamente. |