Incluso quienes muestran una expresión más dulce e inocente dejan traslucir cierto aire de autoridad. Uno aprende mucho sobre este negocio si se mantiene alejado del champán. Cada vez que pellizcaba a uno de los esclavos, me parecía sentir el tacto de esos guantes sobre la carne desnuda de la víctima. Pero los mejores instructores apenas revelan nada de sí mismos, ni de las desgraciadas y temblorosas criaturas a las que examinan. Infinidad de detalles que observamos en todas partes y que nos producen una constante y profunda excitación. Hay ciertas pistas inconfundibles, como las correas de reloj de cuero anchas y negras y los zapatos de tacón, que nunca hallarías en una tienda normal. |