No se llegó a romper, aunque faltó el canto de un duro. Decía, que la prueba del mostrador me da una idea aproximada de las reacciones que puedo esperar por parte de la clienta. No sé de cuantas formas llegamos a follar, pero esa tía me enseñó algunas que yo ni siquiera sabía que existían…para que luego se diga de los profesionales: boca abajo, de pie, sobre la alfombra, sobre la mesa, debajo de ella… Aquel coño era succionador, sacaba en cada embestida toda mi energía y no era yo el que se la follaba; sino evidentemente, ella a mi, así, sin miramientos, ordenando cada postura, dejándome sólo como mera herramienta de placer, aunque, todo sea dicho, gocé tanto o más que ella…Después de haberme exprimido como un limón, a la bruja aún le quedaban ganas de marcha. Con Cristina no era así, ella me tenía bloqueado y aun no sabía muy bien por qué… quizás su cuerpazo perfectamente cuidado y conservado para su edad, quizás su descaro, su altanería, su dominio de la situación, pero el caso es que me tenía burro, muy burro y sin saber muy bien por donde seguir. Quiero una estocada hasta la cruz. Igual sólo me pasan a mí esas cosas. |