Debo estar soñando, si después de semejante polvo, se durmió a mi lado con una sonrisa en su preciosa cara. ¡Cómo voy a salir de esta! Nadie va creer que yo no tengo nada que ver, que no la he matado. Si después de desnudarse a la luz de la luna su figura relucía perfectamente, eses pechos grandes, cintura fina, piernas largas, el pelo negro y largo, sus ojos de gata. Nadie me va a creer, ¿Qué ha pasado? No, no, no puede ser. ¿Pero dónde está? Ah, aquí está. Debo estar soñando, si después de semejante polvo, se durmió a mi lado con una sonrisa en su preciosa cara. |