¡Este es nuestro nuevo hogar!La mujer salió del coche y alzando las gafas miró la casa. Estaban en la cafetería de la base, solas en una de las mesas, el resto del personal no las molestaba sentándose cerca de ellas. Lentamente se quitó los guantes blancos que llevaba y los guardó en los bolsillos de su americana abierta. Misato se colocaba las bragas, bajaba la falda y cerraba su blusa intentando quedar lo más decente posible. Con las manos en la pared empujaba su cuerpo hacia atrás. Dijo él con voz muy seria y volviendo a mirar al frente mientras cerraba y abría sus puños, un gesto que su hijo había heredado. |