Como jodes cabrón, te gusta el incesto ¡he!, eres un pervertido, te estas follando a tu madre, te voy a tener jodiéndome hasta que me canse, pero no, no hubo problema, mamá no se cansaba de joder, era infatigable jodiendo, se abría de piernas, me atrapaba entre sus muslos, me mordisqueaba las tetas, me clavaba las uñas en la espalda, se arqueaba y me embestía, pero sobre todo me incitaba con su comentarios a joderla, a clavársela, a follarla, a consumar el incesto. Que mas quisieras tú me replica sin demasiada convicción. . No te preocupes que a quien voy a follar ahora mismo no es a Magda le dije mientras penetrábamos en la habitación del hotel. Fue cuando salimos de la autopista general y cogimos la de Segovia, una autopista poco concurrida de tráfico y con una conducción relajante. Pero no, no crean que se levantó de la cama y se fue a darse una ducha, antes aún tenía que ponerme tareas. |