. Mi madre muy glamorosa, muy de gimnasio y de salones de belleza y siempre que puede de fiesta en fiesta. Te tienes que tirar a tu prima Magda, la muy puta se puede ir de la lengua y así no le queda más remedio que callarse. La silicona hace milagros, estaban duras y prietas, su piel tersa y fina, su olor bronco y profundo, exudaba y liberaba olores que te embriagaban, pero cuando con mi lengua le atrapé sus pezones, ahí señores, ahí toqué el cielo. Lo celebraban en un hotel de una ciudad cercana a Madrid, donde vivimos. Fue cuando salimos de la autopista general y cogimos la de Segovia, una autopista poco concurrida de tráfico y con una conducción relajante. |