Yo primero, él después… me quedo inmóvil, exhausta, lo siento respirar calmado, el peso de su cuerpo aplastándome y soy tan suya, me besa con suavidad el mismo que hace nada me estaba devorando sin piedad…. Lo beso ¿o él a mí? No estoy segura, me mueve el instinto, la necesidad de sentirlo dentro, me subo a horcajadas sobre él, siento su lengua, lo oigo gemir suave, susurrar mi nombre, algo en mi interior se mueve… bufff. Si conversamos y suelta una risotada, basta para que se me escape un suspiro que va cargado de deseo… Si está serio, la voluptuosidad se apodera de mí, dejo de concentrarme en lo que dice, me hipnotizan sus labios y sólo consigo verme perdida en él, metiéndome en su cuerpo, aspirando su olor… ¡qué locura! invariablemente termino agitada, excitada y en vilo … Es un constante ataque a los nervios que felizmente no padezco sola, yo sé que me desea, lo sé, lo siento, lo noto cuando me mira, se le nota en la manera en que mueve las cejas cuando estamos juntos y se tropieza con mis ojos, en su sonrisa, en la forma en que su mirada se escapa hacia mi escote, en el interés que muestra en todo lo que digo…. Y en el evidente bulto que se le hace en el pantalón a la menor provocación. No es suave, no es delicado, es un acto desesperado de dos que se desean tanto que les duele… me tiene, soy suya, lo sabe… se mueve en un vaivén, sale un poco y entra de nuevo… Ganó, siempre gana, que placer más enorme amarlo así, ansiarlo tanto…. Además lo amo y lo deseo tanto que me duele la piel, lo necesito en todos los sentidos, es tan dulce y. |