Aquello dolía y era algo incómodo. Y, si me pillaban, me daba igual. Estos últimos sí que me hicieron algo de daño pero no fue un dolor desagradable sino más bien todo lo contrario, me gustó mucho y me hizo aumentar el ritmo con el que penetraba a mi madre. Dormía sin calcetines así que quedé en calzoncillos delante de ellos. Jugó con ellos un poco, sopesándolos y delimitando su forma para saber cómo eran. manera y, aunque sabía que lo hacían, jamás en mi vida imaginé que tendría que ver aquello. |