Me erguí y volví a mi puesto sintiéndome bien puta mientras le oía volver al baño a masturbarse de nuevo. Se puso más nervioso todavía que de costumbre, empezó a mezclar los papeles de encima de su mesa, a rebuscar hasta encontrar un contrato que tenía justo enfrente tratando de no mirar lo que le atraía como un imán, mis erectos pezones. Gracias, realmente estoy seca aquí con este aire acondicionado, habéis subido la calefacción, no? decía mientras extraía la pajita y la insertaba en el brick (lo cierto es que ellos subían la calefacción para que yo me aligerara de ropa, yo lo sabía, pero nunca tocaba los controles para corregirlo). Con el paseo hasta la impresora ya me humedecía. Y cada vez que iba a la copiadora de color…Recuerdo un día en especial, pero fueron muchos los días. Salí del baño ocultando los sostenes y con el pecho más marcado en la blusa que de costumbre, mis aureolas rosaditas se transparentaban totalmente. |