Deberías tener miedo de ti mismo, no de mí. Si… los monstruos habitamos su mundo, convivimos con ustedes, les mostramos cosas que jamás imaginaron. Intenté buscarte, fui a tu casa muchas veces, siempre estaba vacía cada vez me sentía peor * ¿fuiste a mi casa? * Lo hago siempre, cada vez que me asusto, cuando mi mamá me regaña, cuando mi papá no está, cuando mi hermano me dice cosas feas, cuando quiero estar junto a ti… cuando me siento triste voy a tu casa, y he aprendido a entrar en ella, me acuesto en tu cama, me duermo, leo tus libros, veo tus fotos… y entonces me siento muy contenta * Alicia… ¿Cómo…. Nuestros labios seguían juntos, mis manos seguían acariciándola y abrí los ojos para ver sus párpados, cerrados, con un mechón de cabello intruso, tan perfecto…La besé tanto. Llena de nerviosismo y entonces mis labios tocaron a los suyos en un primer beso tan infantil e inocente como lo era ella. De repente nos quedamos mirando un rato sin hacer nada, sólo observándonos, hablando con la mirada, dejando que nuestros miedos se fueran y que quedáramos por fin solos, una sensación maravillosa de paz, un paraíso dedicado a algunos. |