Bonito nombre. En aquel instante, todo mi mundo se reducía a la maravillosa gruta que escondía aquella preciosidad entre sus muslos, así que me concentré en explorar aquella hermosa cuevecita a conciencia, sólo que en vez de hacerlo con mapa y brújula, lo hice con mis dedos y mi lengua. Se corrió en menos de un minuto. Mientras, tu amiguita Nuri se queda conmigo para asegurarme de que vas a volver a pagarme y todos tan contentos. Nena, no me insultes más, anda. De vez en cuando, volvía a mirarlas, pero ahora se hablaban al oído, muy serias las dos, con lo que comprendí que ya no estaban de broma. |