A los pocos días de llegar la vecina me pidió que cuidase de su hija esa mañana, mientras ella iría al ayuntamiento ha arreglar un asunto de recibos de la casa que tenía pendiente. Minutos más tarde la llevé al baño y le lavé el coño y también mi pene. Ya por la noche cené y me fui a dormir rápidamente, hasta mi madre se sorprendió, pues normalmente me iba a la cama muy tarde y nos quedábamos viendo la tele. La madre se fue para cambiarse y volvió ataviada con una blusa bastante transparente y unos shorts que me pusieron en alerta. No sabía qué hacer pero estaba tan excitado, que lo intenté de nuevo, ahora entró un poco más y esperé con ella dentro. Me quedé dormido y al despertar miré el reloj sobresaltado, pensando que mi madre podía volver en cualquier momento, sólo había pasado media hora. |