nos dimos un abrazo y me fui a buscar la ropa. Puffff, pues no sé, la verdad es que tengo ganas, pero tengo el tiempo muy justo…No te preocupes, mira mañana vienes a casa, que Joaquín tiene que irse a ver a un tío suyo y yo no tengo muchas ganas de ir, te ayudo y así puedes salir hoy, ¿te parece buena idea? dijo acariciando mi pelo. Un día me vi muy apurada, era sábado, por lo que estaban todas reunidas, entró Sara y vio lo estresada que estaba en un día como es el sábado comenzó a darme un suave masaje, esto me dejó atónita, como pude articulé un par de palabras:¿os vais ya Sara?Que va, quizá hoy nos quedemos aquí, ¿tu vas a salir? Te convendría, estás muy estresada… su masaje me estaba derritiendo. Lo malo es que ella estaba casada con Joaquín, un buen hombre de la edad exacta de mi madre, tenían una buena relación aunque parecía más bien amistad. Pues la verdad no lo se jajaja ya me dirá el cuerpo que me vaya ¿no?Tienes razón, oye voy a ir al servicio un momento, agárrame la copa. Ella se quedó conmigo en la habitación, hablándome mientras yo miraba que ponerme, me contaba todo, pero con un toque de gracia e ironía, me quitaba ese agobio, me daban ganas de invitarla a venirse conmigo, pero ella no querría venirse con ‘niñas’. |