sino de un encontronazo. Sí, soy un cabrón, pero una vez una de mis clientas se largó sin pagar y los datos que figuraban en el registro del hotel eran los de mi D. – Ella confesó 42, antes de que yo pudiera contestar que un caballero jamás obligaría a una dama a mentir. Sin prisas. Otras, en cambio, quieren que seas sofisticado, original y hasta ocurrente física e intelectualmente, aunque haya poco donde rascar… y tampoco es pedantería, pero a pesar de no haber pisado colegios de pago, un menda se lo sabe montar con todas ellas y atender a sus necesidades y solicitudes más complicadas y extravagantes. NO…me hagas esperar, pero tampoco te adelantes. |