No podía ni imaginarme el chocho que calzaba mi madre. viaje de ida algo se torció. Yo sentía que se la había clavado hasta las trancas. Así de directa era Nuria, mi madre, una mujer con un gran desparpajo, con un físico envidiable, con unas tetas prietas, aunque de silicona, naturalmente, pero erguidas y sugerentes, con unas piernas firmes y largas coronadas por una braguita color rosa que dejaba entrever la tierra del paraíso y que invitaba a fantasear, de modo que le repliqué con otro comentario de semejante índole:Si no fueras mi madre te la clavaba. Nada más recoger a mamá en el coche y emprender el viaje hacia Segovia, supe que el viaje no iba a ser nada aburrido. A veces unos simples comentarios se convierten en toda una declaración de intenciones, y eso es lo que nos pasó. |