Le encantaba verme jugar a la videoconsola y se lo pasaba también muy bien probando ella. También le miraba sus muslos pues los tenía un poco abiertos y su carne asomaba morbosamente. Esos muslos, esas hermosas tetas. Qué malo tenía después de todo, ella era mayor que yo en edad y no parecía disgustarle los juegos con mi pito como ella decía. ¡follar!Cuando volvió mi madre acompañe a Luisa a su casa, en realidad estaba en frente de la mía pero bueno así me despedí dándole un beso de buenas noches. Mis vecinas eran muy simpáticas y hospitalarias conmigo así que yo les correspondía con chistes y locas ocurrencias de la edad. |