Asomé la cabeza y entré. Padre me decía que las mujeres eran así, emocionalmente unas desequilibradas, y que mi hermana Sheritra la que más. Intentó hacer fuerza pero no podía. Y no sólo porque de pequeño le chupara la pollita, no, había algo más, algo indefinido que sólo la parte que no controlamos de nuestro cerebro es capaz de percibir. Los he guiado en las conquistas de otros pueblos inferiores que rendían culto a otros dioses. Padre no suele comportarse cruelmente con los esclavos pero le agrada humillar y someter a Manet. |