Por ejemplo, aquel día en que ambas entraron en el baño estando el pobre Fernando en la ducha. Es usted un hombre tan interesante, tan apuesto, tan educado. No estaba bromeando. Doña Hortensia, algo impactada por la vulgaridad que había soltado su amado y el tono que había empleado al pronunciarla, dejó que se vistiera y saliera de la habitación con la promesa de volver en cuanto se hubiera tomado una pastilla. Si usted supiera lo mucho que… Nada. Ambas jóvenes se adaptaron rápidamente a las manías que tenía la mujer, pero se quejaban de la situación de la casa, tan alejada del centro urbano, y de su gran tamaño. |