Él empezó a sacarlo despacio, un poco y lo volvía a meter cada vez un poco más
que la anterior embestida hasta llegar a bombearme fluidamente me agarró por la
cintura y me jalaba hacia él, yo hacía lo contrario empujaba mi culito contra él
para sentirlo más profundamente, mis gemidos en ese entonces se deben haber
escuchado por todo el vecindario empezó a sacarlo del todo, me lo introducía y
de un solo golpe me lo volvía a meter hasta el fondo, ohh ummm no, no, le decía
entre gemidos sentía como mis rodillas se despejaban del sofá quedando
prácticamente en el aire sostenido solamente por esa enorme polla que estaba
dentro de mi, estoy por acabar me dijo, no puedo más, este culito es tan
hermoso, entre gemidos le dije: umm mi amor...
Por favor, no la saques, lléname de leche, ummm, ummm. Si mi putita toda la
lechita para vos, sos mi amor toda para vos… Ahhh, ahh umm
Y sentí los chorros de caliente semen bañándome los intestinos y mis gemidos se
convirtieron en gritos por excitación y el placer incontrolable que sentía, me
tiré sobre el sofá y él cayó sobre mi totalmente exhausto con su pene palpitante
aún dentro de mí.
La historia no termina ahí, pero ese tema lo contaré en mi siguiente relato.
Espero les haya gustado mi historia.