SEXO CON CAMIONEROS 5

NOTA IMPORTANTE: Como ya puse en mi indique en las notas de mi último relato, no tenía intención de proseguir con esto, viendo las reacciones contrarias que generaba, y pensaba ir directamente a lo que realmente quería contar, lo que sentí la primera vez que me la metieron por el culo. De totas formas veo que hay gente a la que no le molesta el relato y me pide la continuación así que ahí va. LOS QUE CRITICARON EL RELATO ANTERIOR QUE NO LEAN ESTE porque se va poniendo peor, nadie os obliga a leerlo, como nadie obligó al gordito a meterse en el bosque y ofrecernos su culo, si luego el tema se le fue de las manos es otra cuestión.

 

Sigo el relato donde lo dejé, éste sin el anterior no tiene sentido.

 

Ayúdenme por favor, me están violando, por favor, ayuda...

 

El chaval no se inmutó pero el oso vino hacia nosotros y se puso a mirar como me lo follaba. Por un momento temí que tuviéramos un problema, aunque no se podía decir que lo hubiéramos violado, si que lo estábamos forzando y por lo que parecía se había cansado de nuestro juego. Por suerte el oso se inclinó sobre la cara sudorosa del gordito y le dijo;

 

Pues más vale que te lo tomes con calma porque cuando este termine te la voy a meter yo – y señalando al chaval añadió – y este chico si quiere también.

 

No se de donde sacó las energías, supongo que del pánico, pero el gordito se zafó de Roque y cayó al suelo desclavándose de mi polla. No le sirvió de mucho porqué el oso le cayó encima y sujetándole las manos le soltó dos fuertes bofetones. Roque y yo tardamos un segundo en reaccionar pero enseguida no echamos sobre ellos, aquello era demasiado;

 

Déjalo tío, no te pases, a hostias no! – le grité.

Como que no, ahora que tu ya has follado nos toca a los demás y él se ha metido aquí solito no? No me dirás que buscaba setas verdad? – le dijo sin soltarle las manos.

 

El gordito nos miraba con ojillos de rata asustada casi a punto de echarse a llorar, tirado en el suelo, casi desnudo y sujeto por aquella mole estaba patético, su mirada iba de uno a otro suplicando ayuda. No me siento muy bien al decirlo porque creo que estaba asustado de verdad, pero la verdad es que la situación me estaba encantando y no hice nada, miré a Roque esperando su opinión, pero él no decía nada y seguía con los pantalones en las rodillas exhibiendo la polla empalmada. Entonces me di cuenta que yo estaba igual, aunque todavía llevaba el condón puesto y el chaval, aunque un poco distante también, me excitó vernos así con las vergas duras sin ningún pudor y al final me encogí de hombros, mientras el oso levantaba al desgraciado y le quitaba la camisa sin soltarlo. El gordito estaba como catatónico y sólo reaccionó cuando el obeso le ató las muñecas con su propia corbata.

 

No, no me ates, por favor, soltadme – gimoteó mirándonos lastimeramente.

Solo un poquito – le contestó el obeso – para que no te escapes – ves, así estaremos mas cómodos, bueno, quien se lo folla ahora?

 

Me sorprendía la naturalidad de aquel tío obeso, en el fondo me daba cuenta que estábamos abusando de aquel tipo, pero estaba tan caliente que vencí los escrúpulos. El que no abría boca era el chaval pero se había acercado blandiendo su polla que sin ser enorme era de buen tamaño, casi como la de Roque pero mas delgada y con un aro con dos bolas de acero atravesándole el capullo.

 

Vosotros mismos si queréis, luego seguimos nosotros – contestó mi cuñado.

Quieres tu chico? – preguntó el oso.

Luego – por fin le oímos la voz.

Bueno, pues con vuestro permiso se la meto un poco – concluyó el oso afectando una reverencia y empezando a desabrocharse los pantalones – eh! Cuidado que te vas a mojar los zapatos, jaja.

 

Sus palabras iban dirigidas al gordito y entonces lo miré. La estampa era penosa, el pobre permanecía de pié, desnudo salvo por los calcetines de ejecutivo hasta las rodillas y los zapatos. Con las muñecas atadas delante de sí con su corbata, su cuerpo blanco y rollizo resplandecía en la penumbra del anochecer, me di cuenta que tenía la piel muy fina, sin una peca, sin un pelo, muy blanca, cubriendo sus formas redondeadas como las de una mujer. Sin ser muy gordo, el sobrepeso le acumulaba la grasa en la barriga y los pechos que estaban rematados por unos pezones rodeados de una ancha aureola, pero donde más grueso estaba, era en los muslos y en el culo de forma que de espaldas hubiera podido pasar por una hembra culona. El único punto oscuro de su piel era el triangulo rizado del pubis de cuyo centro sobresalía su capullo fláccido como una polita de carne. Fue al mirarle el paquete cuando me di cuenta del sentido de las últimas palabras del oso. Creo que sin ni darse cuenta, se estaba orinando encima. Me dio pena.

 

Su expresión era de miedo, vergüenza y humillación, si intentó contener la vejiga no lo consiguió porqué la orina le continuó cayendo por los muslos hasta que el oso se colocó detrás de él y lo hizo inclinar.

 

No por favor – gimoteó – no me la metas por el culo, te la chupo si quieres, os la chupo a todos si queréis, os hago lo que queráis pero no me la metas más por el culo...

Lo que queramos? Seguro? – contestó el oso – interesante...

Si, si, si - contestó esbozando una sonrisa de alivio - lo que queráis, la chupo muy bien eh? Decídselo – añadió mirándonos a Roque y a mí.

 

Creo que fue entonces cuando llegaron los dos viejos, si estaban antes no los había visto. Estos si tenían aspecto de mariconas viejas, uno alto y delgado, apenas un pellejo arrugado sobre los huesos, completamente calvo y el otro algo mas bajo y regordete, con gafas y un peluquín barato. Apenas les dirigí una mirada – bien, más público – pensé sabiendo que no los iba ni a tocar.

 

Bueno, pues si te portas bien no te follo, arrodillate, a ver si es verdad lo que dices – le dijo el oso.

 

Casi me sentí aliviado por el gordito pensando que se iba a conformar con una mamada. Estábamos todos expectantes, como si estuviéramos viendo una película, era como irreal. El gordito se arrodilló sin darse cuenta de que lo hacía sobre su charco de orina mirando como el oso se ponía delante de él y rebuscaba en su bragueta casi oculta por su barrigón. Se sacó la polla, sólo estaba morcillona pero se veía que era muy gruesa con un capuchón de piel cubriéndole el capullo, y se la plantó delante de la cara. El gordito estiró el cuello para chupársela pero el oso lo detuvo.

 

Quieto, antes tengo ganas de echar una meada – el gordito levantó las cejas con extrañeza – si, en tu boquita de mamona, si te tragas todo mi meo a lo mejor te perdono el culo.

Como?...

Has dicho que harías lo que quisiéramos no, pues quiero mearte la boca y que no dejes ni una gota. Venga – dijo dándole un cachete en la mejilla – abre la boca o prefieres que te rompa el culo?

 

El gordito, con cara de angustia abrió la boca. Me sentí incómodo, no me iban las guarradas y aquello era una de muy gorda para mí, pero no podía apartar la mirada. Los viejos cuchicheaban algo pero los demás no decíamos nada, absortos en la escena, fueron unos segundos tensos pero al fin, el oso tiró de su capuchón hacia atrás, y, tras unos segundos más, un chorro de orina salió dispara hacia la boca del gordito. Instintivamente el infeliz cerró la boca y el meo le mojó la cara, el chorro se cortó.

 

En que hemos quedado? Si no te lo bebes te follaremos todos eh? – le dijo el oso como si le hablara a un niño – los abuelitos también – añadió señalando a los viejos.

Uy guapetón!, ya nos gustaría pero ya no se nos levanta rey – contestó uno desde el fondo con voz afeminada – como no queráis que pongamos el culete...

Ellos quieren – saltó el gordito – soltadme a mi y follarlos a ellos eh?

No, no, no, nos gusta la carne tierna, eh chicos? – nos preguntó sin que ninguno contestáramos - no os ofendáis, eh locas? – añadió dirigiéndose a los viejos, que hicieron un mohín afectado – o tragas por la boca o por el culo, tu decides es la última oportunidad.

 

El gordito volvió a abrir la boca lentamente, a mi me rodaba la cabeza, me costaba creer lo que estábamos haciendo y que todos lo encontraran tan normal. El reinicio de la meada me sacó de mi estupor, esta vez el gordito aunque con esfuerzo tragó. Con cara de asco, la nuez de su cuello subía y bajaba tragando el líquido amarillo. El sonido del chorrito cayendo en su garganta era perfectamente audible, el oso debía tener la vejiga repleta porque aquello parecía no tener fin. Al final le hizo sacar la lengua y se la sacudió sobre ella y sin pausa se la metió entera en la boca atragantándolo. El oso empezó a follarle la boca lentamente, vimos como su polla crecía en la boca del gordito alcanzando un buen grosor, se sacó las pelotas por la bragueta y la vimos colgar pesadas. El gordito mascullaba algo.

 

Que dices? – le preguntó el oso sin sacarle el rabo de la boca, lo tenía sujeto por las orejas como si fueran las asas de una olla – no te entiendo, que dices? – el gordito con los ojos muy abiertos y con la boca llena de polla seguía mascullando – ahhh, que sabe mal. No cariño, sabe a macho, llevo un par de días sin ducharme y los gorditos sudamos ya sabes, además tendrá un regustito a pipí y puede que a caca, antes de encontrados se la he metido a una mariquita por el culete a pelo – Soltó una risotada mientras le clavaba la polla al gordito hasta la campanilla

 

Reprimí una arcada, aquel tío era un cerdo y aquello no me gustaba, miré a Roque esperando encontrar el asco en su cara para decirle que nos fuéramos, pero por su expresión vi que se lo estaba pasando de fábula. De hecho todos menos el chico, que permanecía inexpresivo pelándosela, se reían. Yo me hubiera ido en aquel momento pero me dio vergüenza pensar que Roque me consideraría un reprimido otra vez, y me quedé allí.

 

Vuestro turno chicos, boca libre – dijo el oso retirándose.

El gordito bajó la cabeza recuperando la respiración, pero apenas recuperó el resuello Roque se la levantó y le metió la polla en la boca, al poco lo sustituyó el chico, inexpresivo, pero que al parecer, no quería perder la oportunidad de que se la mamaran. Cuando se la sacó me miró y comprendí que me tocaba, no me apetecía mucho metérsela en la boca después de lo que había hecho el gordo pero lo hice, aunque apenas un minuto después se la saqué y se la volvió a meter el oso.

 

El gordito de rodillas, con las palmas de sus manos atadas apoyadas en el suelo no ponía resistencia, los cuatro estábamos en semicírculo delante de el y se la metíamos en la boca por turnos, Roque y el oso insultándole y diciéndole barbaridades, el chico y yo mudos. Yo apenas entraba y salía, aquella boca de repente me daba asco, pero los otros se la follaban con fuerza, ninguno de los cuatro estábamos mal dotados y todos las teníamos duras como palos, la del chico era la más discreta sin ser pequeña, pero tenía aquel inquietante aro en la punta y la de oso, casi oculta por su barriga era estrecha en la punta pero muy gruesa en la base, cónica, el gran prepucio cubría y descubría su capullo con sus manipulaciones. No pude evitar en lo guarro que debía estar aquello cubierto por la piel si lo que había dicho era cierto, y el gordito también debía pensarlo porque cada vez que se la metía en la boca, el asco se reflejaba en su cara. El oso le apretaba la nariz con los dedos para que sólo pudiera respirar por la boca, y el pobre hacía esfuerzos por tragar aire entre los trozos de carne que se le metían hasta la garganta, se las metimos de dos en dos, pero tuve buen cuidado de no meterla con el oso que se aparejó con Roque y yo con el chaval. Solo había hecho esto con Roque antes y me dio morbo sentir su polla junto a la mía. De repente el chico se quedó quieto con la polla dentro de la boca del gordito, le sujetaba la boca con los ojos cerrados.

 

Eh, no acapares – le dijo Roque.

Esperad – contestó el chaval sin abrir la boca. Por lo visto solo usaba monosílabos.

 

Yo pensé que estaba a punto de correrse y que quería reservarse porqué no se movía, pero de repente una arcada del gordito con los ojos desorbitados, me hizo comprender que se estaba meando en su garganta. Para confirmarlo un buche de líquido salió disparado de la boca del gordito salpicándome el muslo. Joder! Que tíos más guarros. Los otros le vitorearon pero a mi no me hizo ninguna gracia, la nuez del gordito volvió a subir y bajar aunque un hilo de orina se escapaba por la comisura de sus labios.

 

Los viejos se había acercado cerrando e circulo, tenían la pollas fuera de los pantalones y tironeaban de ellas como si fueran de goma, daban más pena que asco, la del alto debía haber sido larga en sus tiempos, pero ahora, como la de su amigo, no era más que un chicle mascado. Mientras el chico meaba el oso les dijo;

 

Y vosotros, no queréis una mamadita?

Uy gracias chicarrón, pero éstas no se levantan ya ni aplaudiendo – contestó el del peluquín con su tonillo afeminado.

Habla por ti maricona! – protestó el alto.

Bah, lo que yo te diga, ni aplaudiendo, pero si queréis todavía tenemos buenas lenguas – y sacando la lengua la hizo vibrar con cara de lujuria.

Yo paso, vosotros queréis? – nos preguntó el oso. Todos negamos – mala suerte chicas.

Que pena, a tu amigo lo ponía yo en un altar y le cantaba una saeta todas las mañanes, menudo cipote gasta el hombre!

 

Lo dijo mirándome a mi y yo me sentí ruborizar sabiendo que su comentario hizo que todas las miradas fueran a mi rabo. Normalmente me halagaba que me lo alabaran, pero no aquellas momias babosas. Instintivamente me cubrí la polla con la mano como si quisiera protegerla. El morbo que me daba estar todos allí con las chorras al aire se me cortaba con las guarrerías y los comentarios.

 

Bueno, ya estamos acostumbrados – rió el alto mostrando unos dientes de conejo – a nuestra edad solo nos queda mirar y rezar para que alguien se compadezca y nos de gusto por el ojete.

Bueno, eso lo podemos arreglar si os apetece – dijo el oso para mi sorpresa.

Siii! – gritó el del peluquin batiendo palmas - nos vais a follar el chochete? – yo alucinaba de que pudiéramos estar teniendo aquella conversación como si estuviéramos hablando del tiempo, con los pantalones por la rodillas-

No te emociones maricona – le dijo el oso riendo, los demás parecíamos mudos – ni yo ni mis amigos tenemos intención de metérosla, a saber lo que habrá pasado por ahí. Pero aquí el amigo tiene buena boca y un lengua juguetona?

 

Los dos viejos se miraron decepcionados pero el del peluquín respondió;

 

Bueno, a falta de otra cosa, a nadie le amarga un dulce, seguro que no muerde no?

 

Hubo una risotada general menos yo que me estaba cansando de todo aquello, y subiéndome los pantalones me encendí un pitillo esperando que Roque se diera por aludido y nos fuéramos, pero parecía divertirse y no hizo caso. Me senté en una piedra mientras el oso, dueño de la situación hacía tumbar al gordito sobre su espalda, debió intuir lo que se le avecinaba porqué volvió a mirarnos a todos asustado pidiendo ayuda. El alto corrió junto a la cabeza del gordito cabeza y colocándose de espaldas a él se bajó los pantalones mostrando unas nalgas flácidas y marchitas, cuando el infeliz levantando la vista vio aquel culo a un palmo de sus narices apretó los labios y empezó a negar violentamente haciendo pucheros.

 

Oye, eso no, que no le gusta – dije yo recordando sus palabras de hacía rato. El oso, sentado a horcajadas sobre el vientre del gordito, me miró estupefacto.

Y? Ha dicho lo que quisiéramos no? Eh! Lo has dicho no? – El gordito no contestó pero me miraba esperanzado – pues hala, saca la lengua y a comer culo, que lo veamos todos – le dijo agarrándolo por la barbilla.

Tranquilo cariño, está limpito, verás que rico está mi coñito – dijo el viejo, que se había quitado los pantalones, poniéndose de rodillas y acomodando su culo sobre la cara del gordito.

 

La cara de gordito quedó oculta por las nalgas del viejo, solo veía su barbilla y oía sus bufidos. El alto rió y dijo;

 

Así no cariño, saca la lengua y métela bien adentro, sin miedo. Me está dando besitos en el ojete el pobre – dijo dirigiéndose a los demás que se rieron. El oso le pellizcó un pezón al gordito que protestó – Mmm, así, así, ahora cariño, méteme toda la lengua en el coño, muévela, ayyy que gusto me das cariñoooo

 

Aparté la vista asqueado, por lo que estaba haciendo aquel desgraciado y por los comentarios de la maricona vieja. Aquello se eternizaba, el viejo no paraba de gemir y decir tonterías hasta que su amigo lo empujó diciéndole;

 

Quita puta, que yo también quiero - de reojo, vi como el del peluquín, que ya no llevaba pantalones, se quitaba el calzoncillo y trabajosamente se agachaba sobre la cara del gordito diciendo – perdona rey, si lo hubiera sabido me hubiera depilado el chichi.

Joder maricona! - Exclamó el oso desde su lugar privilegiado separándole una nalga – menudos matojos tienes en el coño, y tu querías que metiera la polla ahí? Si debe haber hasta tigres.

Pero limpio y aseado – protestó el viejo apartándole la mano de un manotazo y sentándose sobre la boca del gordito – ahhhh, que bien, ya has aprendido como se hace.

 

Volvieron los grititos y las mariconadas. Yo encendía un cigarro tras otro sin mirarlos, preguntándome porqué Roque no quería irse. Pronto tuve la respuesta, cuando volví a mirar era él quien agachado restregaba el culo por la cara del gordito, a diferencia de los viejos sus piernas lo sostenían bien y en cuclillas, subía y bajaba el culo sobre su boca, se sentaba en su cara y se la aplastaba con las nalgas, se incorporaba un poco y podíamos ver como la lengua del gordito se le paseaba por el agujero del culo. Los demás le jaleaban y el disfrutaba como un enano. Cuando se cansó se incorporó y vino hacia mi riendo, el culo rasurado del chaval ocupó su lugar.

 

Que te pasa cuñado? Estás cansado?

Estoy asqueado y cabreado. Esto no me va, y además os estáis pasando con el pobre tío.

Que va! Si se lo está pasando en grande, esta descubriendo un mundo esta noche.

Si, que se meen en tu boca y te obliguen a meterle la lengua en el agujero del culo a un viejo baboso es un mundo fantástico – le contesté sin mirarlo, incomodo de que tuviera la polla tiesa a un palmo de mi cara.

Oye pues si no te gusta, te vas.

Pués eso estaba pensando.

No hombre, espera un poco, a ver como acaba, el barbudo este es genial tío.

Si, un encanto.

 

Ni me contestó, se dio la vuelta y volvió con los demás encendiendo un cigarrillo. El oso se había levantado y se había quitado la camisa y los pantalones, quedándose con una camiseta de tirantes rijosa y un calzoncillo celeste de los de bragueta que apenas se veía bajo su barrigón. Sin ropa era asqueroso, los brazos, las piernas y el la parte del pecho y la espalda que dejaban ver la camiseta estaban totalmente cubiertos de vello. Los dos viejos, desnudos de cintura para abajo, le chupeteaban el rabo al gordito, que apenas respondía a sus manipulaciones medio asfixiado por el culo del chico que inexpresivo como siempre, se lo hacía lamer mientras fumaba mirando al infinito. El alto a cuatro patas mamando la polla del gordito, ofrecía el espectáculo de unos huevos orquíticos del tamaño de una naranja bambolenado entre sus nalgas pellejudas.

 

Desvié la mirada a Roque que de espaldas a mi y desnudo de cintura para abajo, se mantenía de pie sobre sus patazas y contemplaba la escena ajeno a las miradas que le lanzaba a su culo varonil - lo tiene bonito – pensé casi sorprendido de estar admirando un culo de tío, tío, cuadradito, prieto y cubierto de pelusilla.

 

Los dos viejos, intentaban clavarse la polla del gordito en el culo, a pelo, pero por suerte para este, no conseguían que se empalmara lo suficiente. El del peluquín lo consiguió pero Roque le chafó la fiesta, apenas el chaval se cansó de que el gordito le metiera la lengua en el culo y se incorporó, el pobre infeliz abrió la boca para tomar aire pero recibió un potente chorro de orines. Roque desde la altura meaba arrancando carcajadas de los demás ante la cara de sorpresa del gordito, que apretó los labios y levanto las manos para protegerse consiguiendo sólo empaparse de meos la cara, las manos y la corbata que le ataba las muñecas, para acabar abriendo la boca y tragando de nuevo otra tanda de orines.

 

Para, para, que se le afloja! – gritó el del peluquín sentado a horcajadas sobre la polla del gordito y culeando furiosamente para intentar mantenérsela dura – Mierda! con lo que me ha costado. Ya se ha salido! – gruño mosqueado.

Que te folle luego si quiere, no seas abusón – le dijo Roque sacudiéndose las ultimas gotas de pis sobre el gordito.

No querrá, joder! Con el gustito que me estaba dando – dijo el viejo levantándose de nuevo.

 

El gordito hacía rato que no decía nada, tenía la cara desencajada y colorada, se intentaba secar los ojos meados con el dorso de la mano y aprovechó lo que parecía una tregua para murmurar...

 

Bueno, ya os habéis divertido bastante no? Soltadme cabrones...

Espera, espera, todavía no estamos todos, no quieres que te coma el culo? – preguntó el oso mirándome. Negué – Tu mismo. Pues yo si, te he guardado el plato fuerte para el final lameculos – dijo colocando una pierna a cada lado de la cabeza del gordito que se puso a gimotear de nuevo ante la perspectiva – espero que te guste, va con sorpresa creo, ya te he dicho que no me he duchado desde hace dos días... – mientras hablaba se bajó los calzoncillos exhibiendo el culo más feo que he visto en mi vida, gordísimo y forrado de pelos. Examinó la pieza y añadió fingiendo sorpresa – vaya, tampoco me los he cambiado, hay palominos – el gordito mirando hacia arriba temblaba – tendré que acostumbrarme a depilarme el culo o limpiarme mejor, siempre llevo el ojete con tropezones...

 

Y sin más dejó caer sus nalgas sobre la cara del gordito, que ahogado por el peso de aquel culo asqueroso se retorció emitiendo todo tipo de sonidos. Todos rieron menos yo, aunque tampoco hice nada, ni me fui, a pesar de lo incómodo que estaba. Quise creer que lo que había dicho el gordo solo había sido para acojonar a su presa pero los sonidos de las arcadas que lo convulsionaban me hizo temer que no exageraba, cuando el oso se incorporó un poco, el gordito tomó aire como si acabara de salir bajo el agua y escupió al aire con la cara desencajada, pero el oso no le dio apenas tiempo, agarrandolo del pelo lo volvió a amorrar al negro agujero de su culo.

 

Así, cerdo, así, déjamelo bien limpio, mueve la lengua y límpiame el culo, hazlo bien, sino quieres que me enfade... – decía el oso ignorando los ascos del gordito.

 

Estuvo así un buen rato hasta que de repente lo soltó y se quedó quieto acuclillado a pocos centímetros de la cara del infeliz que cerraba los ojos con fuerza intentando ahorrarse por lo menos el espectáculo que le debía ofrecer su posición. El oso le hizo abrir la boca y el gordito movió la lengua en el aire sorprendido de no encontrarse con el agujero peludo, abrió los ojos a tiempo de recibir un sonoro pedo en la cara. Que asco dios! El oso rió diciendo;

 

Vaya, va a haber tormenta, ya se oyen los truenos. Ahora no te muevas y abre bien la boquita, me parece que te voy a hacer un buen regalito...

 

El gordito abrió los ojos aterrado e intentó incorporarse pero su frente topó con las nalgas del oso que le aplastó la cabeza contra el suelo y emitió un gruñido apretando el vientre. Debajo de él, el otro empezó a gritar;

 

Que vas a hacer? no, eso no, dejadme, para, para.... por favooorrr. – estaba teniendo un ataque de histeria, se retorcía y lloriqueaba hipando.

Porqué no? Te hemos dado de beber y ahora te voy a dar la cena, verás que rica. Tú abre la boquita.

Noooo, noooo, no puedoooo, por favoooor, - la voz le temblaba.

No?, tu has dicho que harías cualquier cosa para que no te folláramos, ya te rajas?

Si, si, fóllame si quieres, pero eso no por favor...

Bueno, yo y todos no?

No podré aguantar, no puedo más, por favor, solo uno...

Ese no es el trato, o follamos todos todos o matamos la puta, jeje – le soltó una sarta de pedos. – uy la tormenta se acerca, abre la boca que llega la comida.

Vale, vale, todos! – gritó el gordito levantando las manos desesperado.

Seguro?

Si, folladme todos!

 

El oso se incorporó e hizo girar al gordito poniéndolo a cuatro patas, temblaba como un hoja y hundió la cabeza en sus manos, por el movimiento de sus hombros supuse que lloraba.

 

Y hasta aquí mi relato, creo que extiendo demasiado y por desgracia para el gordito, todavía quedaba mucha noche por delante. Si queréis os lo terminaré de contar el próximo día. Disculpadme lo guarro de éste capítulo pero fue así.

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