Que su pasión era la normal de la juventud y que se apagó muy pronto. Mira Sue, eres bella, excitante, femenina y… acercándome al oído le susurré… esta noche vas a ser la más zorra y te vas a sentir la mayor de las putas. El grito debió de escucharse en toda la planta del hotel y tal como se la metí entera se la saqué. No quiero problemas ni engañar a nadie, ni que tú lo hagas. No se niega a mis deseos, es más, me ha dicho que nos deja esta noche la habitación del hotel para nosotros, que el rentará otra. Al final rocé con mi nariz su pubis y la olí directamente. |