Y así fue. Así estaba, ya a punto de alcanzar el clímax, cuando percibí una sombra que se me acercaba por la retaguardia. Si, por el contrario, les desagradó, también me gustaría que me lo contaran (en realidad lo agradecería más aún). Nuestros comentarios causaron muchas risas y rompieron con el hielo formado en torno al grupo. : De verdad que no creo que después de haber leído ese relato no tengan la ropa interior bien mojada. Que me atravesara con dureza por donde se le antojase era lo único que se me venía a la mente. |