Y llegaron al rancho de Tania, Rubí rápidamente salió del auto al ver que ésta ya la esperaba a la entrada, Luis estacionó el auto y siguió a su ama con las maletas. El profesor apenas y podía hablar producto del cansancio que sentía. Luis se incomodó al ver que Rubí no dejaba de reírse de el por haberlo hecho regresar caminando hasta la hacienda y pronto se dio cuenta del motivo de su excesivo buen humor. éste se acomodó observando embelesadamente las piernas de Rubí que mantenía cruzadas quedando su cara cerca de los pies de esta quien calzaba unas sandalias rosadas de bajo tacón y las uñas pintadas de rojo. ¡Si Rubí!— respondió Luis resignado y al querer comenzar con su degradante tarea Rubí le sujeto la cara con ambas botas y se la levantó diciéndole:¡Eso de Rubí será cuando estemos a solas ante mis amigas no se te ocurra tutearme por que te haré pasarla muy mal!, ¿entiendes Luisito?— concluyó mientras le sonreía y se limpiaba las suelas de sus botas con las lagrimas del profesor lo que hizo que éste intensificara aun mas su llanto. ¡Si, perdona!— respondió Luis terriblemente humillado y sobre todo dolido ante las crueles palabras de Rubí. |