Que guapo era. Joan estaba descontrolado, sus espasmos le hacían temblar de placer y su respiración acelerada demostraba el final de la gran mamada. Mientras él desapareció del salón, llame a mi jefe para comunicarle que no iría a trabajar ya que había tenido muy mala noche y no me podía levantar. Mi mirada intentaba localizar la presencia de alguien que me diese alguna señal, pero fueron pasando los días y nada de nada. Para cortar un poco la tensión me dirijo a él y le digo. El se quito el pantalón y el slip saltando como un resorte esa polla que me dejo alucinado debido a su tamaño. |