Sumido en mis pensamientos silenciosamente estaba cuando Fernando comenzó a acariciarme el rostro, volví la mirada hacia el y se había colocado de costado observando placidamente mi abstracción¿En que pensabas?Pues en poner forma a tu entrevista. Los detalles de buen gusto se manifestaban en todo lo que aquel hombre tocaba, sobre la mesa un pequeño jarrón con flores frescas de múltiples colores, un candelabro con una vela aromática ardía entre nuestros rostros, el mantel era gris muy claro de lino y la vajilla una delicada creación italiana, las copas checas de un tintineo maravilloso llenas hasta la mitad de un frío vino del Penedés. Fernando se sentó en la Chase longe frente al sofá de cuero donde yo me encontraba, me ofreció un café y puso ante mi la bandeja con los bocadillos, gentilmente rehusé su invitación y comencé mi bombardeo de preguntas, al comienzo algunas de ellas iban con mala intención e incluso llenas de cierto veneno, pero a medida que discurría la entrevista, aquella se convirtió en una distendida conversación entre los dos. Fernando nos saludó amablemente a los dos periodistas y dirigiéndose a Tom le pidió que eligiese el lugar mas idóneo para la sesión fotográfica mientras ofrecía algo de beber a sus visitantes. Sus brazos se enroscaron en mi cuerpo y me sentí seguro abrazado a el, no había temor solo serenidad ante aquel hombre que me tenia subyugado. Después de oír perplejo aquella rocambolesca historia, no podía abrir la boca, mi asombro esa mayúsculo, pero le creía, sabia de esos montajes por intereses económicos y entendía que ese hombre se encontrara inmerso en esa estafa. |