Después el me pidió que me sentara (en la mesa redonda de las reuniones y me preguntó que como me iba, sobre mi incorporación a la oficina, si estaba a gusto… en fin, las cosas típicas. Pero el gran problema, mi gran problema de siempre, es que genero mucho flujo cuando me excito, y que entonces huelo a sexo! Así que, pese a que recogí rápidamente los papeles y me volví a incorporar, yo misma noté cómo mi olor se extendía (y eso que no estaba demasiado excitada ni húmeda). Había despachado lo más urgente cuando llegó Don José hacia las nueve y media. Atender al teléfono y manejar la agenda de comerciales. pero nada mínimamente para alguien preparado. Le enseñé que ya había programado las reuniones periódicas de dirección (con todos los comerciales unos días, sólo con los responsables de cuentas otras, etc. |