Las sabanas eran suaves y calidas y la cama era redonda y grande. No se como es el vestido que me puso, no se su color ni sus adornos, solo que se que es de tirantes, con un gran escote, a medio muslo y con mucho vuelo. Cuando íbamos a salir, volvió a taparme los ojos y no me quito la venda hasta llevar la mitad del trayecto. Mientras caminaba hacia mi casa me sentí mas puta que nunca, pero es que yo siempre he sido una puta feliz. Me agarraba de la cintura y me susurraba al oído que no me preocupara, que era una sorpresa y que seguro que me gustaría. Cuando íbamos a salir, volvió a taparme los ojos y no me quito la venda hasta llevar la mitad del trayecto. |