Me gustaba demasiado, no podía decir adiós muy buenas, deseaba estar con el y decidí sobre la marcha que apostaba por nosotros. Muy bien, aquí te espero, un beso JacoboAdiós, un abrazo. Quizás en esas horas de conversación podía encontrar mi venganza, el no había sido honesto conmigo y aquello me malhumoraba. Juntos muchos alcanzaran sus objetivos, pero yo tengo mi estrategia montada y también marco mis condiciones. ¿Qué te apetece comer?No sabia que responder, mi reacción fue encogerme de hombros y sonreír como un estupido, ante lo cual mi anfitrión reía de manera ostensible al ver mi estado de asombro ante tal dispendio. Dependo totalmente de una serie de marchantes que deciden cuando tengo dinero y cuando puedo morirme de hambre porque ellos deciden que mis cuadros no salen a la venta. |