Entonces me tomaba mi tiempo y rebuscaba entre las impresiones las mías mientras hacía que no les miraba, pero lo cierto es que lo que hacía era darles tiempo a que se excitaran más con la vista. Después traté de secar la blusa, pero sólo conseguí esparcir más las gotas y empapar la zona de mis pezones. Cuando Jaime se giró y me encontró de frente casi se muere del susto… o del placer ;) Juro que su polla pegó un brinco, la vi alzarse entre sus piernas pese al pantalón. Sorbí con ganas el zumo, y al separar los labios derramé algunas gotas, que fueron a parar a mi barbilla y sobre la blusa. Aquello me excitaba, me excitaba saberlos encelados conmigo, deseándome y yo inaccesible, coquetear y excitarlos pero sin llegar a más. Mis visitas a la copiadora eran esperadas y admiradas por mis compañeros, y me acostumbré a dirigir mi mirada a los bultos de sus pantalones para excitarme con sus reacciones. |