Me encanta. Uy, qué torpe dije mientras dejaba el zumo en la mesa y buscaba con qué limpiarme. Aquello me excitaba, me excitaba saberlos encelados conmigo, deseándome y yo inaccesible, coquetear y excitarlos pero sin llegar a más. Además, procuraba imprimir en la impresora de color que estaba en la otra punta de la oficina y así dar un buen espectáculo ;) (soy algo traviesa) y Juan… bueno, lo de Juan fue toda una historia. A menos de un metro tenía mis pezones erectos perfectamente visibles frente a el. Después traté de secar la blusa, pero sólo conseguí esparcir más las gotas y empapar la zona de mis pezones. |